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La mujer que nunca conocí

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Ella conoce mi cuerpo antes de tocarlo, y sabe que el sexo con una persona a la que realmente deseas se hace poco a poco, y cada beso sabe a universo. Conoce el poder de un susurro y sabe acariciar con sus palabras. Sabe que un abrazo no se da solo con el cuerpo, ella sabe abrazar, porque sabe dar. Sabe besar, porque está viva y llena de sentimientos que se desbordan cada vez que se mueve, que habla o mira, y sabe disfrutar del silencio, y del viento, del tacto del césped en sus pies descalzos, del piar de los pájaros, de la lluvia, de la luna. Para ella lo importante es ser y no tener. Sabe vivir cada uno de sus días y no está dispuesta a malgastarlos pensando en problemas que no tienen la menor importancia. Su sonrisa hace crecer la vida en el desierto y resucita a los muertos, porque viene de un alma que sabe ver la belleza en cuanto le rodea. Y disfruta los buenos libros, y le gusta escuchar verdadera música, de la que va directa de los oídos al corazón, le gusta cerrar los ojos y dejarse llevar y arropar por una melodía sin pensar en nada más que en su sonido. Me vio pasar antes que yo a ella, porque está despierta y sabe observar. Es capaz de mirarme fijamente a los ojos sin pestañear siquiera. Su mirada transparente me atraviesa y con firmeza la mantengo porque no tengo nada que ocultar, y muchísimo menos a ella. Nunca desearía ponerme los pies en la tierra, al contrario, quiere que siga brincando en Plutón, porque a ella también le acompaña esa sana y bonita locura. Abraza sus imperfecciones, y las considera una parte importante de su ser. Siempre trata de no juzgar a los demás por la apariencia física, nunca le han gustado los prejuicios, ni tampoco las máscaras, que destapa fácilmente con su desarrollado sentido de la intuición y su delicada empatía. Al dinero le da la importancia que tiene. Tomó la decisión de no invertir un solo segundo de su tiempo en un trabajo que no vale la pena. Ella es consciente de que el dinero no da la felicidad, y se compadece de la gente egoísta, porque no han descubierto el gran placer de compartir y de ayudar. Me caen bien todos sus amigos, porque sabe rodearse de la gente que merece la pena y se aleja corriendo de la gente tóxica, ella les huele a la legua. Es aventurera y valiente, y a los malos les saca la lengua, pero ella es buena.. es más buena que el pan. Es también una idealista y quiere cambiar el mundo, hace tanto bien como quiere ver a su alrededor. Se preocupa por los cercanos al igual que por los lejanos, sabe que todos somos uno y no cree en las fronteras, ni en las religiones, que no hacen más que separar. Y porque es tan requetebuena ama a los animales, a los perros, las vacas y las cucarachas, sabe que son nuestros hermanos y los respeta tanto como a la a veces miserable raza humana. Cuida del planeta, y de su cuerpo, porque sabe bien que es un regalo y lo trata con el respeto que se merece. Sabe que en esta vida hay mucho más de lo que somos capaces de ver con los ojos, y cree en la magia, y se apasiona con lo más simple y lo más pequeño. Decidió no hipotecar su vida y no tiene ningún tipo de ataduras, y le gustan las caravanas, y los barcos de vela, los caracoles y cualquier casita que se mueva. Y probablemente me la encuentre muy lejos de donde nací, y probablemente ella viaje porque quiere crearse y no encontrarse, y probablemente ella sea para mi una mujer perfectamente imperfecta. ¿Te arropas conmigo junto a la chimenea? Tengo un plan perfecto: vamos a inventarnos cuentos y soñar juntos sin que nadie nos vea, y saludemos a la noche, y cantemos alegres canciones, y brindemos por ti, por ella, la mujer que nunca conocí.